CUÁNTO MÁS? Vivir así cuanto te puede costar ? tantas cosas para pelear...



viernes, 15 de enero de 2010

Los últimos días antes de morir, Ezequiel tenía momentos de lucidez y momentos de delirio. Podía estar hablando normalmente y de repente perder el hilo de la conversación.

Estaba durmiendo cuando llegué a la habitación, la abuela aprovechó mi arribo para ir a tomar un café.

Me senté al lado de la cama y le tomé la mano, mientras se la acariciaba se despertó.

—¿Sabés? Yo te enseñé a caminar.

—Sí, lo sé.

—Vaya paradoja, yo te acompaño en tus primeros pasos, y vos me acompañás en los últimos...

—No digas boludeces, Ezequiel.

Sonrió. Cerró los ojos un rato, cuando los volvió a abrir me dijo:

—He visto cosas que ustedes no creerían. Naves de ataque ardiendo sobre el hombro de Orion...

Está delirando otra vez, pensé. Volvió a sonreír, me apretó la mano. Cerró los ojos y se quedó dormido.

Nunca más los volvió a abrir.

Después que murió Ezequiel nos convertimos durante un tiempo en una familia de fantasmas. Pasábamos por la casa sin vernos. Sin hablarnos.

Hay una cosa que admiré de Ezequiel. A pesar de todo nunca perdió el entusiasmo, ni la alegría. Nunca se entregó. —Ninguna enfermedad te enseña a morir. Te enseñan a vivir. A amar la vida con toda la fuerza que tengas. A mí el SIDA no me quita, me da ganas de vivir.

Al mes del entierro de Ezequiel, la abuela vino a verme.

—Antes de la internación, Ezequiel me pidió que te diera esto. Y me dio un video casete. Era Blade Runner.

—He visto cosas que ustedes no creerían. Naves de ataque ardiendo sobre el hombro de Orion.

Rayos "C” brillando en la oscuridad cerca de Tannhauser.

Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

—No sé por qué me salvó la vida. Quizás en los últimos momentos amó la vida más que nunca.

No sólo la suya, la de cualquiera... la mía. Buscaba las mismas respuestas que buscamos todos.

¿De dónde vengo? ¿Adonde voy? ¿Cuánto tiempo tengo? Y sólo pude verlo morir.

Ayer volví, después de tantos años, al río.

El agua, las piedras, los árboles, el viento, son los mismos.

Yo ya no soy el mismo.

Ya no me pregunto cómo será mi destino.

Le debo a Ezequiel el haberme enseñado que la vida no es más que eso:

asomar la cabeza para ver que pasa afuera , aunque haya tormenta. Y una Suite de bach .

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Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma y aprenderás que amar no significa apoyarse y que compañía no siempre significa seguridad.
Comenzarás a aprender que los besos no son contratos ni regalos ni promesas.
Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente con la gracia de un niño y con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.
Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado, aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas, aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma.
Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida
Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias y que no importa que es lo que tienes, sino a quien tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.
Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.
Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con un ser amado haciendo cualquier cosa o simplemente nada solo por el placer de disfrutar su compañía.
Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a estas personas que las amamos porque nunca estaremos seguros de cuando será la última vez que las veamos.
Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.
Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.
Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser y que el tiempo es corto.
Aprenderás que no importa a donde llegaste sino a donde te diriges y si no lo sabes cualquier lugar sirve.
Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación siempre existen dos lados.
Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario enfrentando las consecuencias, aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.
Descubrirás que algunas veces la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.
Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias que con los años vividos.
Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.
Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías porque pocas cosas son tan humillantes y seria una tragedia si lo creyese porque les estarías quitando la esperanza.
Aprenderás que cuando sientes rabia tienes derecho a tenerla pero eso no te da el derecho de ser cruel.
Descubrirás que solo porque alguien no te ama de la forma que quieres no significa que no te ame de verdad, porque hay personas que nos aman pero no saben como demostrarlo.
No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.
Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas también serás juzgado y en algún momento condenado.
Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.
Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás por lo tanto debes cultivar tu propio jardín y decorar a tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.
Entonces y solo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar, que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más.

Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla.